Keith Luger

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  • Chusma sin ley

    Richard Walling, rico granjero de Palmyra (Missouri), desmontó de la silla dejando las bridas de su cabalgadura a un criado negro, y subió rápidamente los peldaños de la escalera de su casa. Al llegar arriba se volvió, preguntando con brusquedad al criado que ya se retiraba:,—¿Está la señorita Eva, Tom?,Tom parpadeó unos instantes contemplando la…

  • Crimen al amanecer

    Las ruedas delanteras se resistían a salir de la depresión llena de fango y agua. Mark Barrie intentó por quinta vez sacar el automóvil del atolladero. El motor zumbó, con teda su potencia, pero de nuevo las ruedas giraron velozmente sin salvar el obstáculo.,Barrie soltó una retahíla de imprecaciones contra aquel camino vecinal. Eran las…

  • El canto del cuervo

    Guy Clyde estaba escribiendo a máquina. Sus dedos golpeaban con ritmo las teclas. Se encontraba solo en la habitación. De pronto el teléfono se puso a sonar. Guy interrumpió su trabajo y alargó el brazo hacia la mesa ratona atrapando el auricular.,—¿Sí? —dijo. —Guy, ¿eres tú? —Era la voz de su mujer. —Ah, nena… Esta…

  • El crimen de la corista

    El sargento Addison levantó la sábana que cubría el cadáver.,Era una mujer de cabello rojizo, treinta y cinco años, bien formada, pero no se podía saber si había sido bella porque le habían golpeado mucho la cara. La causa de la muerte era una cuchillada en el corazón. La víctima sólo se cubría con un…

  • El heredero

    John Maxwell, de veintitrés años, uno setenta de talla, moreno de rasgos faciales duros, frunció la frente al ver salir del dormitorio de su padre al doctor Ready, con gesto preocupado.,—¿Cómo lo encuentra, doctor? —preguntó.,El médico miró fijamente al joven y luego movió la cabeza de un lado a otro.,—Mal —contestó—. Y creo que esta…

  • El hombre que no era nadie

    Eran las ocho de latarde de un día de febrero. Antes de ponerse el sol había llovido y la callebrillaba, al caer los haces de luz del alumbrado sobre los pequeños charcos. Latemperatura era baja y una suave y fresca brisa invitaba a arrebujarse en elabrigo. Sin embargo, aquelhombre no llevaba abrigo y se portaba…

  • El hombre que vino del año 5000

    Mark Riley es joven, bien parecido, tiene un trabajo envidiable y está a punto de casarse con la mujer más maravillosa del mundo… cuando le detectan un cáncer terminal.,Abatido por la noticia, el joven decide retirarse a un pueblecito costero, para pasar allí sus últimos días pescando. Y allí es donde conoce a la doctora…

  • El sindicato del crimen

    Un agente del FBI cuando se disponía a disfrutar de unas merecidas vacaciones es abordado por una guapa joven que tiene un desvanecimiento delante de él y le pide que le lleve a una clínica de maternidad en particular. Cuando la deja a buen recaudo retoma el viaje pero la conciencia y un sexto sentido…

  • El valle de las víboras

    Jackie Blake apuntó cuidadosamente con el «Colt» a la primera de las seis latas que había colocado sobre una roca, y apretó el gatillo. Sonó un estampido y el proyectil rasgó el aire ululante.,Jackie guiñó un ojo, luego el otro y a continuación soltó una maldición porque los seis blancos continuaban en su sitio.,Prometió para…

  • El vengador

    En la población de Silvertown (Arizona) el humilde ranchero Robert Wynn está a punto de ser ahorcado por asesinato después de un juicio amañado. Todas las pruebas parecen estar en su contra hasta que aparece un misterioso forastero llamado Larry Mason.

  • Hombre acosado

    Jimmy Channing corrió desesperado por aquel callejón oscuro.,Sus pasos resonaban como un tableteo. Ellos también los oirían y al fin le darían caza. Con este pensamiento se detuvo y pegóse a la pared, justo en el hueco de una vieja puerta.,Escuchó los latidos de su corazón en el pecho. Sacó el pañuelo y se secó…

  • Horóscopo: Morirá mañana

    —Señor Macklin, si se mueve no podré hacer su retrato. —Bueno, ¿por qué no descansamos un poco señorita Pitman? —Pero si no hace ni cinco minutos que empezamos —repuso Alice Pitman, gesticulando con paleta y pincel. Fred Macklin, millonario, cuarentón, de sienes plateadas, cubriéndose con un impecable smoking, se acercó a Alice Pitman esgrimiendo una…

  • Horror en la casa del crimen

    —¡Cielos, éste es el invierno más largo de mi vida! —gimió Lou Bates. Tenía razón para decir aquello porque estaba finalizando febrero y aquel día había caído una gran nevada sobre Nueva York. Su amigo, Duke Martin, las manos metidas en el abrigo, repuso:,—Me da en la nariz que hoy va a ser un gran…

  • La gran venganza

    Aquella tarde los diarios lanzaron ediciones especiales para dar la noticia. A partir de las cuatro, las emisoras de Radio y de TV interrumpieron sus programas para comunicar los últimos informes que se iban recibiendo. En las calles, parques y establecimientos públicos, las conversaciones giraban alrededor de lo mismo. Una enorme ola de expectación se…

  • La muerte toca la armónica

    Jeff Sutton quiso esconderse, pero antes de que pudiera hacerlo fue visto por Rose, una de las beldades del Abilene Saloon.,—¡Eh, tú, grandísimo bribón…!,Jeff se estremeció como si lo hubiesen azotado por la espalda. Levantó la mirada al cielo rogando una pronta inspiración, y luego giró sobre sus talones, distendiendo los labios en una forzada…

  • La tigresa y yo

    Red Wyler es un detective privado de esos duros e incorruptibles que recibe el encargo de averiguar si están chantajeando a Perla Benson, la hija del magnate de la prensa Frederic Benson. Por supuesto, lo que parece algo tan simple como un seguimiento y vigilancia se convierte en un lío fenomenal que involucra gángsters, información…

  • La tigresa y yo (2 Ed.)

    Red Wyler es un detective privado de esos duros e incorruptibles que recibe el encargo de averiguar si están chantajeando a Perla Benson, la hija del magnate de la prensa Frederic Benson. Por supuesto, lo que parece algo tan simple como un seguimiento y vigilancia se convierte en un lío fenomenal que involucra gángsters, información…

  • Las rubias son peligrosas

    Los cuatro hombres estaban sentados alrededor de la mesa jugando una partida de «póker».,Se habían despojado de las chaquetas y tres de ellos de las pistolas que portaban bajo el sobaco. Sólo uno de los cuatro conservaba el arma encima, un tipo de tez violácea y ojos saltones.,La estancia no tenía ninguna ventilación y su…

  • Mi muerte fue una fiesta

    Aquel día era el de mi boda. Sí, hermano, me iba a casar. Yo, un tipo con veintiocho años, guapo, simpático, me iba a casar. Yo, Steve Murray, investigador privado, perdón, el mejor investigador privado de Los Ángeles, iba a renunciar al celibato. Las mujeres más hermosas de California estaban de luto. Qué se le…

  • Muerte de una pelirroja

    Solté una risita. Pero no tenía ningún motivo para reír. El caballo «Sugar» ni tan siquiera se había colocado en la tercera de Jamaica: Lo decía aquel diario que tenía sobre la mesa. Me acababa de dejar en la ruina. Bien; tendría que darle las gracias a alguien. Alcancé el auricular y marqué un número….

  • Nido de ratas

    Las puertas del Odesa Saloon se abrieron, y un tropel de gente salió a la calle. En el centro del grupo, un hombre maniatado era objeto de la ira de los que le rodeaban. Ten dría unos treinta años y era moreno, de ojos azules y tez curtida.,—¡El muy tramposo! —gritaba un individuo de ojos…

  • Planeta de mujeres

    Vio algo que le pareció increíble. La señorita Addison se estaba encogiendo. Toda ella se reducía, y el tejido del que estaba formado su vestido se mezclaba con su carne y con su piel, su cabeza también iba empequeñeciendo, y todo aquello adquiría un color verde en pocos segundos. Le pareció que los brazos eran…

  • Pura dinamita

    Hacía un día muy caluroso. Eran las doce de la mañana y no soplaba la más ligera brisa del mar. James Nelson se detuvo un instante y pasó el dedo índice de la diestra por el cuello de la camisa pretendiendo ensancharlo. Luego se echó el sombrero sobre la nuca y se enjugó el sudor…

  • Trabajo peligroso

    Jimmy Madison abrió la puerta y se coló en el apartamento, deteniendo la mirada en su amigo Romo Silver, quien se levantó de un salto de la cama, exclamando: —¡Jimmy! —Sí, soy yo. ¿Qué tal te va, muchacho? —¿Y lo preguntas? ¡Me dejaste hace dos días en la butaca de un music-hall diciendo que te…

  • Un caradura en el Oeste

    —¿Cuánto falta para que empiece el año 1870, Freddie? —preguntó Bill Gum, casi gritando para hacerse oír por encima del terrible alboroto que reinaba en el comedor del Maxim’s de Kansas City.,Freddie Kerr, joven desenvuelto y alegre, contestó:,—¿Por qué preocuparse tanto? Ya nos avisarán. Eso también está incluido en la nota. ¡Vamos, muchachos, bebed más…

  • Un centavo por mi vida

    —Buenas tardes —dijo unavoz.,Di un respingo en lasilla, despertándome. Apenas hacía diez minutos que me había dormido. Observé al tipo queestaba delante. No, no lo había oído llegar, pero era tan pequeñajo que quizáse había filtrado por la ranura de la puerta. Debía andar por los cincuentaaños de edad y conservaba muy poco pelo sobre…

  • Una herencia difícil

    Donald Cavanangh, de cincuenta y cinco años de edad, cabeza monda como una bola de billar, ojos castaños y barbilla puntiaguda, consultó el reloj encadenado que sacó del bolsillo del chaleco, exclamando después:,—¡Por vida de…! ¡Las tres y media y ese bergante sin venir!… ¿Qué se habrá creído?…,Cavanangh era juez de Trinity y aquella tarde…

  • Uno para la silla

    Al llegar a laintersección, un «Ford» sedán se detuvo. Marta habló vivamente con el hombre queiba al volante, y luego volvió la cabeza y le gritó a su madre que aquel señorla iba a llevar hasta la estación de servicio. Fue la última vez que Kate vio asu hija viva. Kate esperó casiuna hora, hasta…

  • ¡Cacen a ese espía!

    Bob pisó elembrague y el coche comenzó a deslizarse sorteando obstáculos. De pronto,cuando doblaba la curva de la Avenida Madison, un coche, otro taxi, que veníaen dirección contraria, se le echó encima. Bob hizo girar el volante en unmovimiento brusco, pero no pudo evitar la colisión. Sonó un chasquido,chillaron los frenos entre el ruido de…

  • ¡Matadme si podéis!

    Cara de Perro me miró con ojos despiadados mientras se acercaba a la silla en que yo estaba sentado. Se detuvo delante de mí y dijo:,—Eres un cerdo, Tom. Eso es lo que eres, un cerdo. Solté una risita y cogí de la mesita cercana mi vaso de whisky. Me lo llevaba a los labios…

  • ¡Sentenciados!

    Vio al tipo de lascejas rubias delante suyo con la pistola levantada. Saltó a un lado paraburlarlo, pero no lo hizo demasiado aprisa y la culata chocó contra subarbilla. Empezó a desplomarse; pero antes de que tocase el suelo, el rubio lovolvió a alcanzar en la nuca. Perdió la noción detodo. Un siglo más tardeempezó…

  • ¡Tiren a matar!

    Todos se habían dado cita en aquel despacho. No faltaba nadie. Allí estaba el juez especial presidente de la Comisión del Crimen, el fiscal del distrito y el director del influyente Guardian, el diario de mayor tirada de la localidad. Todos alrededor de la mesa en que se sentaba Stanley Brady, capitán jefe de la…

  • ¿A qué hora te mataron, Marilyn Monroe?

    Eso me había dicho aquel pobre borracho. Que Marilyn Monroe estaba viva. Recordaba que la gran actriz había muerto un día de agosto de 1962. Yo estaba entonces haciendo el servicio militar en Florida. Era un fin de semana y bailábamos con chicas en un club y la orquesta interrumpió la actuación, y un locutor…