Kelltom McIntire

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  • Diabólicamente tuya, tía Louise

    —Cálmese, por favor —respondió sin emoción.,Era más frío que un pez y tan lento de movimientos como un gran paquidermo, a pesar de que no era un hombre corpulento.,Rompí a llorar, en pleno ataque de nervios.

  • Doce días de horror

    Toda la maldad del mundo parecía encerrada en aquella mirada.,Avanzamos unos pasos y miramos el lecho.,A la cabecera de la cama, un tabique se había desprendido desde unos tres metros de altura, dejando al descubierto un hueco de metro y medio de anchura por medio de profundidad.,¿Qué espeluznantes historias de crímenes guardaba aquel hueco?

  • El engendro de Kroozgaar

    —Yo una vez me piqué con ácido L.S.D. —dijo de pronto George—. Tuve unas visiones alucinantes. Me vi convertido en un perro. Aullaba, mordía a todo quisque y montaba a las perras que encontraba al paso.,Rió locamente, festejando sus propias palabras.,Michael Waldman no rió. Temblaba.

  • El enigma de Mount Kooran

    Mucho antes de que la Trans-Africa Railways Company acometiera la atrevida tarea de horadar veintitrés kilómetros de sólida roca, una compañía experimentada en análisis del subsuelo había llevado a cabo exhaustivas comprobaciones geológicas con resultado absolutamente positivo.,Según el informe de los análisis geológicos, Mount Kooran era una compacta masa de granito y mármol. No existían…

  • El espectro de Farmoor

    La prisión de Farmoor ocupaba una vieja fortaleza del siglo XIV, en mitad de una zona pantanosa e insalubre.,Míster Donald Freeman, el director de la prisión, insistía continuamente en la necesidad de abandonar los viejos edificios y trasladar la población reclusa integrada exclusivamente por mujeres a un nuevo establecimiento penitenciario, más moderno y digno.,Invariablemente, Freeman…

  • El espectro de Kroozgaar

    —Yo una vez me piqué con ácido L.S.D. —dijo de pronto George—. Tuve unas visiones alucinantes. Me vi convertido en un perro. Aullaba, mordía a todo quisque y montaba a las perras que encontraba al paso.,Rió locamente, festejando sus propias palabras.,Michael Waldman no rió. Temblaba.

  • La rebelión de los espectros

    El día quince de noviembre, Ed Cumber cargó sus trebejos de pesca en el maletero de su coche y abandonó la ciudad en dirección a la laguna Gray Glade.,Se había desatado la temporada de lluvias y llovía sin pausa desde una semana atrás.,Pero no había lluvia ni diluvio capaz de extinguir la desmedida afición por…

  • Los muertos pueden matar

    Cuando Frank Harris se detuvo en la aduana de Buffalo-Niagara Falls, un gran chorro de vapor emergía por debajo del capot. Frank tiró el cigarrillo al ver aproximarse al vigilante que ordenaba los coches que llegaban a la frontera y frunció el entrecejo. Su humor era excelente aquella mañana. Había almorzado delicioso jamón cocido con…

  • Reto a Satanás

    Dos viejas rezaban guturalmente en un rincón de la cocina.,El fuego se había apagado en el hogar y por la chimenea penetraba un viento gélido que agitaba las cenizas.,Luego llegaron otras cuatro mujerucas que estrecharon mi mano y pronunciaron entre dientes unas palabras ininteligibles.,Me estremecí de frío y de repugnancia: sus manos tenían un tacto…

  • Ya es hora de morir, Harry

    Desde la esquina de Bound Lane, Harry vio perfectamente que su padre estaba muerto. No lo vio, exactamente, sino que más bien lo adivinó, por la absurda posición de sus extremidades. Su piso estaba húmedo y brillante. La niebla lo envolvía todo, atenuaba los sonidos, casi velaba el fulgor del alumbrado urbano. Harry sintió un…